Ley federal de cinematografía con sentido social

Por: Javier Vite

LEY DE CINE

Siete son las leyes que se relacionan con el ejercicio periodístico, la comunicación, la libertad de expresión, el acceso a la información y la difusión, entre estas se encuentra una ley que en México poco ha sido reformada, pero si utilizada, sobre todo por aquellos que han encontrado en el cine su modo de expresión y no solo de entretenimiento, me refiero a la Ley de Cinematografía.

Desde que fue publicada el 29 de diciembre de 1992 y vigente actualmente con la reforma del 28 de abril de 2010, esta ley tiene el objetivo de “promover la producción, distribución, comercialización y exhibición de películas, así como su rescate y preservación, procurando siempre el estudio y atención de los asuntos relativos a la integración, fomento y desarrollo de la industria cinematográfica nacional”.

Y como se estipula en su artículo 4 “La industria cinematográfica nacional por su sentido social, es un vehículo de expresión artística y educativa, y constituye una actividad cultural primordial, sin menoscabo del aspecto comercial que le es característico”.

Sin embargo, a pesar de sus interesantes reformas y adiciones, es cierto que el cine no ha sido igual desde su época de oro, cuando el mejor medio para contagiar a las masas, antes de la televisión era el cine.

CAMARA

Y es que las leyes que regían a la cinematografía hasta 1949, teniendo ciertas reformas en 1952, no contribuyeron en mucho al beneficio de la industria. Esto se refleja claramente en los hechos que dieron lugar a una crisis que determinó que en nuestro país ya no exista una industria cinematográfica como tal. Para fortuna, según expertos en la industria fílmica, consideran que la iniciativa de reforma hecha en 1998 contribuye con más beneficios que la propuesta en 1992.

Sin embargo las carencias son claras, pues dejan fuera aspectos como el financiamiento, estímulos y  la situación  escuelas de cine quienes no permiten el enriquecimiento de la industria.

Otro punto es la mención pero sin se explicita la participación del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica, mencionado en el artículo 37. Para la injerencia en la producción y en general en todos los sectores de la industria.

También destaca, el esclarecimiento de la diferencia entre la exhibición en formato de video y en formato de cine, pues es mucho más barata la primera y, aunque las tarifas sean libres, debiera regularse que no se debe cobrar en taquilla al mismo precio si la calidad en video es mucho menor al igual que los costos de copiado y proyección.

topEficine

Y un hecho que demandan expertos es el hecho de que El Instituto Mexicano de Cinematografía debería contar con un capítulo en la ley como el de la Cineteca Nacional, pues tiene importancia dentro del medio fílmico y en la ley esto no se refleja.

Con esto es claro que el hecho de que una industria tan importante en su tiempo haya sido deteriorada y casi exterminada por intereses particulares, se debió en gran parte al descuido de las autoridades competentes quienes pretendieron en su momento culpar únicamente al fin de la segunda guerra mundial y por lo tanto al retorno de la industria Hollywoodense al mercado internacional, incluso hubo quienes mencionaron a la muerte de Pedro Infante como la causa del fin de la época de oro. En realidad, la industria decayó notablemente no sólo por eso. El saqueo indiscriminado del Banco Cinematográfico; el monopolio de los empleos dentro de la industria por parte de añejos empresarios directores, actores, etc.; el uso ya sobrado y desgastado de los mismos temas; el cambio de políticas sexenales bruscas como las de Diaz y Gustavo Díaz Ordaz en el punto de la expresión libertaria; el nepotismo de algunos presidentes como López Portillo quien hizo de su hermana Margarita una súper villana de uno de los episodios negros de la historia del cine nacional cuando se incendió la Cineteca Nacional y en la que trajo a directores extranjeros boicoteando a los nacionales y que derivo el auge del cine de ficheras.

HECHO EN MÉXICO

Lo que es un hecho es que según la reforma de ley de 1998 es una muy buena iniciativa en beneficio del desarrollo de la industria. Pues fuentes consultadas expertas en la materia se ve reflejado en el aumento de las producciones nacionales que se pueden apreciar en salas comerciales, no únicamente en cineclubes, al exhibirse en cartelera 3 o 4 películas mexicanas y con duración hasta de 3 semanas.

Mientras no exista una unidad de intereses adecuada entre los tres grandes sectores de la industria, productores, exhibidores y distribuidores, las leyes no podrán ser satisfactorias del todo y más que ahora al parecer en el congreso de la unión no existen expertos en la materia que le puedan dar una manita de gato.

Este nuevo gobierno tiene la oportunidad de poner más atención en la industria cinematográfica. Con una visión donde se infundan aspectos positivos económicos y culturales y dejando de lado aquel cine donde el sexo era la principal temática dentro de la nación.

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